Descreídos Sábado, 8 octubre 2016

De cómo el Tribunal Registral resolvió que los matrimonios homosexuales celebrados en el extranjero pueden comprarse una casita en el Perú

Escriben: Khaled Encalada Burgos y Moisés Molina Robles (abogados)

En teoría, todos los seres humanos somos iguales. Sin embargo, históricamente y hasta la actualidad vemos que en determinados aspectos ello no se cumple. Prueba de lo mencionado es que las personas homosexuales, en determinados países como el Perú, ven disminuidos sus derechos en temas como la posibilidad de contraer matrimonio o una figura similar, lo cual les permitiría acceder a determinados derechos que brinda dicha institución. En la Legislatura anterior se presentó un proyecto de Ley que creaba la unión civil, figura jurídica cuya finalidad era establecer una institución parecida al matrimonio, pero no se aprobó, quizás por presiones de tipo religioso.

El proyecto de unión civil que fue rechazado el año pasado incluía una de las principales reivindicaciones de las parejas homosexuales: la posibilidad de generar una sociedad de gananciales. Es decir, una pareja del mismo sexo podía comprar bienes muebles e inmuebles, pero ante la muerte de uno de sus integrantes, los familiares se quedaban con todos los bienes.

El proyecto de unión civil que fue rechazado el año pasado incluía una de las principales reivindicaciones de las parejas homosexuales: la posibilidad de generar una sociedad de gananciales. Actualmente, una pareja del mismo sexo puede comprar bienes muebles e inmuebles, pero ante la muerte de uno de sus integrantes, los familiares se quedan con todos los bienes.

En primera instancia

Pero esta historia tiene un final feliz. Empezó cuando una pareja de homosexuales, casados en la municipalidad de Flerón, distrito judicial y provincia de Lieja (Bélgica), bajo el régimen de separación de patrimonios, firmó a través de un representante un contrato de compraventa de bienes futuros con una empresa constructora. O sea, un matrimonio compró un par de inmuebles que iban a construirse en el Perú, nombró un representante y solicitó su inscripción a los Registros Públicos (SUNARP).

Dicho título fue ingresado y luego observado (es decir, el funcionario a cargo consideró que debían subsanarse algunas cosas antes) según una interpretación de los artículos 2047° y 2050° del Código Civil. El argumento fue que debía evaluarse la existencia de normas de orden público internacional compatibles con este tipo de matrimonio, y ello se determina verificando si existen efectos contrarios a los principios básicos del Derecho Peruano que se produzcan por el reconocimiento de derechos emanados de un matrimonio entre personas del mismo sexo.

Se empleó el siguiente criterio: “El limite a la aplicación de la ley extranjera es la afectación de esta a los principios fundamentales que sustentan nuestro ordenamiento jurídico” (Resolución N° 1987-2013-SUNARP-TR-L, del 02/12/2013). Según lo anterior, no existen principios universales y cada Estado desarrolla sus propias normas. Se interpretó nuestro ordenamiento interno, que en primer lugar señala que el matrimonio homosexual no se encuentra regulado en nuestro país. Se recurrió para ello al artículo 4° de la Constitución Política del Perú y al artículo 234° del Código Civil, por lo que no sería posible validar la ley extranjera. Es decir, el registrador consideró que dos cónyuges, al haberse casado bajo un supuesto que no se encontraba regulado en el Perú, no podían inscribir su adquisición como tales.

Lo que dijo el Tribunal Registral

Pero esta pareja no se quedó con los brazos cruzados. Le pidió al Tribunal Registral (segunda instancia), que evaluara la observación del registrador y se pronunciara al respecto, esgrimiendo que el matrimonio celebrado en Bélgica tenía eficacia en nuestro país y el Código Civil lo reconocía, por lo que los cónyuges podrían adquirir bienes inmuebles en el Perú. Agregaron que no es relevante quiénes conforman el matrimonio, pues la norma peruana no hace distinción alguna. Asimismo, que las únicas excepciones para no reconocer un matrimonio celebrado en el extranjero son que el acto sea incompatible con el orden público internacional y que sea incompatible con las buenas costumbres, lo cual no se advertía en el presente caso. Finalmente, señalaron que se estaría discriminando al calificar la orientación sexual de los cónyuges.

El Tribunal Registral realizó su análisis remitiéndose primero a la Resolución N° 230-2016-SUNARP-TR-L, del 03/2/2016, y señaló que en los documentos presentados se advertía que los compradores adquirieron para sí cada uno de los inmuebles objeto del contrato, en el porcentaje de 50%, y que estos se casaron bajo las leyes de Bélgica, bajo el régimen de separación de patrimonios (era la segunda oportunidad en que este matrimonio se presentaba para inscribir su compra de inmuebles). Asimismo, señaló que al tratarse de un caso de Derecho Internacional Privado, según el artículo 2047° del Código Civil, el derecho aplicable para regular las relaciones jurídicas vinculadas con ordenamientos jurídicos extranjeros se determina según el siguiente orden: 1) tratados de Derecho Internacional Privado ratificados por el Perú que sean pertinentes; 2) normas de Derecho Internacional Privado del Libro X del Código Civil; y 3) principios y criterios consagrados por la doctrina del Derecho Internacional Privado. Se concordó lo anterior con el artículo 2078º, el cual dispone básicamente que el régimen patrimonial del matrimonio y las relaciones de los cónyuges respecto de los bienes se rijan por ley del primer domicilio conyugal.

En virtud de lo anterior, el Tribunal Registral concluyó (en la Resolución N° 230-2016-SUNARP-TR-L) que el acta de matrimonio presentada acreditaba su celebración y no resultaba relevante el sexo de los cónyuges, pues un matrimonio entre personas del mismo sexo es permitido en Bélgica. Asimismo, en dicha acta consta que los cónyuges adoptaron el régimen de separación de patrimonios, lo que es congruente con la escritura pública de compraventa donde consta que los compradores adquieren 50% a favor de cada uno (copropiedad). Al ser así, era innecesario acreditar la existencia y el sentido de la ley extranjera.

El Tribunal Registral consideró que no cabía desconocer la eficacia del vínculo matrimonial contraído entre los compradores, ni el régimen patrimonial adoptado, pues ello se realizó al amparo de las leyes de Bélgica, donde es permitido este tipo de matrimonio. Asimismo, consideró que ello no era incompatible con el orden público internacional ni con las buenas costumbres, pues existen múltiples países que contemplan este tipo de matrimonio.

Lo señalado en el párrafo anterior se armoniza con lo establecido por el artículo 2050º del Código Civil, el cual señala que todo derecho regularmente adquirido al amparo de un ordenamiento extranjero, competente según las normas peruanas de Derecho Internacional Privado, tiene la misma eficacia en el Perú, en la medida en que sea compatible con el orden público internacional y con las buenas costumbres.

Sobre la base de todo lo anterior, el Tribunal Registral (mediante Resolución Nº 1868-2016-SUNARP-TR-L, del 16/9/2016) revocó la observación formulada por el registrador y dispuso la inscripción de la transferencia en favor del matrimonio extranjero, una vez que pagaran los derechos registrales correspondientes.

Un importante precedente

Lo que se busca resaltar en este caso es el reconocimiento en el Perú de los efectos legales de matrimonios celebrados en el extranjero de forma general, y la posibilidad de que matrimonios homosexuales celebrados en el extranjero inscriban la adquisición de bienes de forma particular. Es importante señalar que el Tribunal Registral no ha reconocido la posibilidad de matrimonios entre personas del mismo sexo en nuestro país. Sólo aplicó la norma correcta para la situación planteada y corrigió el error en el que incurrió la primera instancia, lo cual permitió el ejercicio de los derechos de los cónyuges involucrados.

La Resolución Nº 1868-2016-SUNARP-TR-L, del pasado 16 de setiembre, si bien no está referida a la legalización de los matrimonios homosexuales, deja abierta una posibilidad para que estos puedan registras sus propiedades en común: casarse en el extranjero.

La Resolución Nº 1868-2016-SUNARP-TR-L, del pasado 16 de setiembre, si bien no está referida a la legalización de los matrimonios homosexuales, deja abierta una posibilidad para que estos puedan registrar sus propiedades en común: casarse en el extranjero, y con separación de bienes.

Originalmente, se pretendió desconocer la eficacia de un matrimonio homosexual celebrado en el extranjero, pues presuntamente iría en contra de la normativa peruana. Esta situación fue corregida por el Tribunal Registral al ceñirse a los artículos  2047° y 2078° del Código Civil, que prescriben reconocer la eficacia de los matrimonios celebrados en el extranjero sin hacer distinción alguna, pues la ley no lo hace. Actuar en sentido contrario sería discriminación.

En nuestra opinión, como ocurrió con la esclavitud y el reconocimiento de derechos para las mujeres, es cuestión de tiempo para que los derechos de estas minorías sean reconocidos. En ese sentido, saludamos el pequeño paso que se ha dado, pequeño porque el camino que aún falta recorrer es largo.

Los autores, abogados y servidores públicos, hemos tratado de explicar, con lenguaje sencillo, un pronunciamiento jurídico que nos atañe a todos como sociedad. Terminamos precisando que lo expresado son opiniones propias, que de ninguna manera deben entenderse como pertenecientes a la entidad en la que laboramos.

Puedes ir a este enlace para descargar el texto completo de la resolución.