Descreídos Domingo, 14 marzo 2021

Boko Haram: “educarse es pecado”

Josué Aguilar Dueñas – Antropólogo Social, integrante de la SSH

Abubakar Shekau, lider de Boko Haram.

Abubakar Shekau, líder de Boko Haram.

El 26 de febrero alrededor de 300 adolescentes fueron secuestradas del internado de la escuela pública donde estudiaban en el estado de Zamfara al noroeste de Nigeria. De acuerdo a fuentes oficiales ningún grupo, de los muchos en conflicto en ese país, ha reivindicado el acto, para el gobierno se trata de “bandidos” armados que podrían estar vinculados al grupo fundamentalista islámico Boko Haram, pues casi en simultáneo esta organización liberó alrededor de 40 adolescentes secuestrados hace un par de semanas. Este último secuestro masivo es el tercero en menos de tres meses, ya que 344 alumnos fueron secuestrados de una escuela pública el 11 de diciembre de 2020 y liberados apenas una semana después en el estado norteño de Katsina.

Medios como BBC, AFP, Euronews, Deutsche Welle, Russia Today, además de los medios locales, dieron cuenta de este hecho resaltando su alarmante frecuencia, y casi todos rememoran el secuestro de 276 adolescentes mujeres de la escuela pública de Chibok en el estado de Borno al noreste de Nigeria en 2014, de las cuales más de 100 aún se cuentan como retenidas o desaparecidas. Algunos medios señalan que Boko Haram ha publicado videos y comunicados admitiendo tener alrededor de 500 adolescentes incorporados como nuevos reclutas o como esposas convertidas al islam para sus tropas.

Mujeres secuestradas de Chibok, 2014

Mujeres secuestradas de Chibok, 2014.

Los secuestros masivos son una práctica en ascenso en Nigeria y otros países de África. Los grupos políticos extremistas y otros grupos delictivos armados pretenden negociar rescates a modo de extorsión, pero en muchos casos el objetivo es el reclutamiento para las milicias o la conversión al islam obedeciendo la sharia.

También se ha documentado que la trata de personas para el trabajo forzado y la prostitución forzada en Europa es otra de las motivaciones relevantes. A pesar de lo dramático de estas acciones, lo más terrible es el uso de mujeres y niñas para atentados suicidas. De acuerdo a las investigaciones de Warner y Matfess (2017) Boko Haram realizó entre 2011 y 2017 aproximadamente  238 ataques suicidas, el 56% fueron mujeres y en al menos 81 casos se utilizaron menores de edad (Westhues, 2019). El impacto mediático de estos atentados suele destacarse, pero también se debe mencionar el impacto ideológico sobre la población, pues al triunfo de la conversión se suma el triunfo de la inmolación por el islam, un mensaje que les place promocionar.

Hasta ahora la respuesta estatal ha consistido en incrementar las fuerzas militares en todo el norte del país, donde Boko Haram intensifica sus acciones, pero la situación crítica en distintos frentes y los variados conflictos activos han limitado mucho la efectividad de esa medida, según parece esto ha sido aprovechado por los fundamentalistas islámicos para ampliar sus acciones terroristas en cada vez más estados de Nigeria.

Tratar estos temas puede resultar muy complicado y corremos el riesgo de caer en prejuicios sobre la realidad africana, lo que es el problema racial en ese continente y lo que es la violencia política en países con alta diversidad étnica. Procuraré algunas explicaciones en torno a las preguntas:

¿Cuál es el contexto de la violencia política en Nigeria?

¿Cómo entender lo que sucede en Nigeria sin caer en prejuicios raciales, étnicos y políticos?

¿Y qué representa Boko Haram?

Nigeria es un estado joven que logró su independencia política en 1960 luego de casi medio siglo  bajo el protectorado inglés, en solo 6 años se inició una penosa guerra interna por el intento separatista de Biafra (centro y norte nigeriano apoyado por Inglaterra y el sur separatista apoyado por Holanda) que dejó alrededor de 2 millones de muertos hacia 1970.

Desde entonces se han sucedido 7 dictaduras militares y recién en 1999 hubo un acuerdo informal entre las etnias más representativas Hausa-Fulani y Yoruba en el norte e Igbo en el sur (juntas son casi el 50% de la población total del país) para alternarse y equilibrar el dominio del poder. Actualmente el país cuenta con más de 200 millones de habitantes y es el de mayor crecimiento demográfico del continente africano, se estima que para 2050 alcanzaría una población de 400 millones.

La extracción de hidrocarburos tiene el mayor aporte al PBI (10%), las corporaciones multinacionales Exxon Mobile, Shell, Total, Chevron y Eni distribuyen el crudo para su procesamiento en Europa o Asia, gran parte de los pagos por el petróleo se hacen contra gasolina. Aun cuando la renta petrolera corresponde al 70% de los ingresos nacionales el 62% de la población nigeriana vive con menos de 1,25 dólar al día. Se debe acotar que también se hace refinado artesanal de gasolina en el Delta del Río Niger bajo el dominio de bandas armadas al sur del país.

La agricultura de subsistencia es la actividad económica más importante en la vida económica de las zonas rurales, cerca del 40% dependía de este medio antes de la pandemia por Covid-19, con la abrupta caída del precio del petróleo en 2020 se estima que esta actividad es ahora más relevante.

En Nigeria viven casi 400 grupos étnicos que hablan más de 250 idiomas y dialectos, y aunque el inglés es el idioma oficial su uso está casi restringido a la capital Abuya y las grandes ciudades, en general cada etnia prefiere comunicarse en su lengua materna y se puede decir que hay una fuerte resistencia contra las culturas mayoritarias.

El grupo étnico Hausa-Fulani, de creencias religiosas islámicas, domina el norte del país; en tanto que los grupos étnicos Yoruba e Igbo, de creencias religiosas católicas y cristianas protestantes, son preponderantes en el sur. Aunque las iglesias cristianas se han incrementado mucho en los últimos años la gran mayoría de etnias, tribus y clanes no han abandonado sus prácticas religiones ancestrales de carácter animista, se pueden identificar en muchos de los ritos cristianos y católicos variadas muestras de sincretismo religioso, algo que es condenado y combatido de manera radical por el fundamentalismo islámico en sus territorios bajo el discurso de la defensa de los principios del islam.

Las fricciones políticas más importantes se dan entre el norte musulmán y el sur cristiano-católico, en el norte la conversión religiosa es condenada con la pena de muerte y la tasa de escolaridad es muy baja (2 años en promedio para las mujeres), en el sur la conversión religiosa es tolerable, se admiten los matrimonios mixtos y la educación de corte occidental es más deseable. Las fricciones cuestan alrededor de 2500 muertes al año y se extienden cada vez más hacia el sur.

A esto se suma que en Nigeria se concentran grandes campamentos de refugiados por los conflictos internos del país y otros provenientes de los países vecinos. Para 2019 ya sumaban más de un millón doscientos cincuenta mil desplazados refugiados que demandan asistencia humanitaria.

Según lo mencionado resultaría muy intuitivo decir que el conflicto principal en Nigeria es norte (islamismo) vs sur (cristiano-católico), que los conflictos son motivados por el control del petróleo y devienen de antiguos conflictos territoriales, que hay una clara denegación de los derechos de las mujeres en ese país y que Boko Haram podría ser atractivo para ciertos sectores por sostener una retórica anticolonialista y de resistencia cultural contra occidente. Veamos cuán cierto es esto.

Los discursos de la resistencia cultural, como la teoría de la liberación de Franz Fanon y el panafricanismo de Amílcar Cabral (Varela, 1985), expresaban una clara oposición a la dominación imperialista europea en África y condenaban cualquier nueva forma de colonialismo.

Denunciar enfáticamente la segregación racial (como el aptartheid), las políticas abusivas de asimilación cultural y los consecutivos genocidios cometidos contra las etnias africanas constituyó la base su programa, la resistencia cultural proponía el desarrollo de una cultura popular y nacional, búsqueda de la independencia, la justicia y el progreso, sin tener que renunciar al aprovechamiento de las conquistas de la humanidad en los campos del arte y la ciencia (Cabral en Varela, 1985).

Muchos de los procesos de independencia de los países africanos tienen una fuerte marca de identidad cultural, sin que ello signifique la imposición de unas etnias por sobre otras, ni la eliminación de todo vestigio de la cultura occidental o asilarse del resto del mundo.

Medio siglo después de su independencia política es completamente comprensible que las diversas etnias en Nigeria defiendan sus culturas, pues se debe admitir que tienen derecho a una identidad y un modo de vida particular, pero también se debe admitir que este no es más el África pre-colonial y que luego de la milenaria influencia del islam y la dominación occidental por más de dos siglos ahora los nigerianos viven otro escenario, son indesligables del resto del mundo y tienen nuevas expectativas, como aspirar a la ciudadanía con derechos y, por qué no, buscarse un futuro más allá de los atavíos de la comunidad tradicional.

Douglas (1988) plantea que son reconocibles dos tipos de sociedades: unas ritualizadas de carácter más tradicional y otras argumentativas de carácter más moderno u occidental.

Tal diferencia puede aplicarse a la concepción tradicional que tienen muchas de las etnias y religiones en Nigeria con respecto a la mujer, casi sin distinción el islam, el cristianismo, el catolicismo y las múltiples creencias religiosas consideran a la mujer como inferior al hombre, en muchos casos una más de sus propiedades, y cuyo destino está sentenciado por las “sagradas escrituras” o la tradición a ser sumisa dentro del hogar.

En cambio, en las escuelas las adolescentes tienen la posibilidad de aprehender que todas las mujeres pueden gozar de los mismos derechos que los hombres, que ésta es una pretensión universal y que es urgente condenar todo tipo de violencia física, sexual y sicológica perpetrada por las personas, las  comunidades o los estado (CEDAW, 2017). En las escuelas las adolescentes pueden enterarse de que la vida es un fin en sí mismo y no un instrumento al servicio de divinidades o reyes, pueden enterarse de que no están condenadas a la maternidad involuntaria, de que no están irremediablemente condenadas a la miseria, de que pueden desarrollar sus capacidades, descubrir el mundo y contribuir a mejorarlo.

Muchos grupos armados hoy en África transgreden los planteamientos de la resistencia cultural que motivaron los movimientos independentistas, y por su carácter conservador y estrategia política se oponen a la educación estatal.

Boko Haram representa la cara más dura de los movimientos reivindicativos islámicos en África. Su fundamentalismo radica en el rechazo del mundo moderno y la búsqueda de las raíces más puras del islam para frenar el “cataclismo que asola al mundo tras la pérdida de la fe” (Gonzales, 2015).

Fundado en 2002 en el estado de Borno, Nigeria, por el predicador Mohammed Yusuf, Boko Haram (cuyo verdadero nombre es Jamaat Ahl Al Suna Li Al Dawa Al Yihad o Grupo de la gente de la Sunnah para la predicación y la Yihad), busca imponer la sharía -ley islámica- y eliminar la educación del estilo occidental.

La expresión boko haram procede del dialecto de la región y se puede traducir como “la educación de tipo occidental es pecado” (Áviles, 2018, pp. 194-195). Núnez señala que la palabra Boko podría entenderse como una deformación local del término inglés book, lo que aportaría un indicio sobre el medio al que los islamistas culpan de la influencia de educación occidental (Westhues, 2019. Pg. 7).

Los choques armados entre Boko Haram con las fuerzas del estado nigeriano y grupos armados de las etnias Fulani e Igbo han provocado que para 2018 se cuenten más de 14 millones de desplazados y al menos 20 mil muertos, este tipo de conflictos entre estados y grupos insurrectos  se replican casi por todo el continente.

Tal impacto provoca interpretaciones que buscan justificar el conflicto bélico en la naturaleza étnica o tribal de los pueblos africanos, tal reduccionismo es equivocado por cuanto los propósitos de los grupos beligerantes van más allá del puro interés religioso o identitario. No es que se trate de tribus africanas acostumbradas a matarse por territorios, por sus  religiones sectarias, o por algún tipo de guerra santa en la que se inmolan hombres, mujeres y niños en nombre de su dios o su líder. Nuestra propia experiencia histórica debería recordarnos sobre la flexible utilización de los discursos religiosos para justificar invasiones, esclavitud, genocidio y la expoliación de recursos naturales.

Militantes de Boko Haram

Militantes de Boko Haram

El control político de Nigeria, como parte del control estratégico de la región subsahariana,  y el consecuente dominio de sus recursos, parecen ser las motivaciones principales del conflicto, teniendo en cuenta que la aplicación de la ley musulmana (sharia) no beneficiaría directamente a la mayoría de la población, sino más bien garantizaría el poder y la opulencia de las élites religiosas y políticas en regímenes totalitarios.

Las acciones bélicas y terroristas del fundamentalismo religioso islámico no son muy diferentes de las acciones bélicas y terroristas que se hayan vivido en cualquier otra época de la humanidad, incluido el siglo XX con las dos guerras mundiales. El problema radicaría en pensar sobre las posibles repercusiones políticas y económicas para la región si el fundamentalismo islámico se impone, en un escenario futuro en el que se prevé un multilateralismo más que la hegemonía norteamericana.

Pues otro factor que no se debe olvidar es la importante influencia de Europa, EE.UU. y últimamente China, que apoyan de manera directa e indirecta a unos u otros regímenes autoritarios, facciones disidentes o movimientos insurrectos en todo el continente africano, casi de la misma manera en que Bismarck reunió a los líderes europeos en La Conferencia de Berlín (1984-1985) para decidir que África les pertenecía y que podían abolir el comercio de esclavos porque ahora los necesitaban en su tierra natal.

Las sistemáticas violaciones a los derechos humanos perpetrados por todas las fuerzas implicadas en Nigeria son muy graves, pero no menos grave resulta pretender explicar este conflicto recurriendo a prejuicios racistas y étnicos para sostener que en África el islam es el tipo de fundamentalismo religioso llevado al “fanatismo pernicioso”, para ocultar que en sí mismo el fundamentalismo religioso es pernicioso al impedir desarrollar una actitud crítica frente a los problemas y las posibilidades de la vida. La trágica situación que atraviesa Nigeria por los genocidios, desapariciones, secuestros, violaciones y desplazados demanda que reflexionemos sobre la fragilidad de las democracias estancadas en continuas crisis políticas, con una ciudadanía precaria y una economía dependiente del modelo primario exportador, y a la vez que nos preguntemos si lo mejor para nuestra sociedad es el ascenso de los discursos de odio y el fanatismo religioso que campean en los medios de comunicación con el pretexto de las elecciones generales. Para Boko Haram educarse en ciencias y artes y no “seguir solo las escrituras sagradas del islam” es pecado, y su prédica viene acompañada de secuestros, extorsión, asesinatos, desplazamiento forzoso y eliminación de los derechos de la mujer.

En el Perú tenemos a mano casi el mismo discurso de varios dirigentes políticos, a la vez fanáticos religiosos, negacionistas de la ciencia y listos a dilapidar los derechos de la mujer y cualquier minoría.

La historia no está prescrita en recetas divinas ni mágicas y el acceso a una educación libre de sesgos doctrinarios de cualquier índole es fundamental para lograr sociedades más democráticas y equitativas, posibles solo en estados laicos y garantes del desarrollo de la ciencia. Algo que causa terror entre quienes anhelan regresarnos a las más cruentas épocas del oscurantismo.

 

 

Referencias:

Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (2017). Observaciones finales sobre los informes periódicos séptimo y octavo combinados de Nigeria. CEDAW – Naciones Unidas.

Douglas Mary (1988). Símbolos Naturales. Exploraciones en Cosmología. Alianza Editorial. Madrid.

Gonzales, Manuel (2015). Definiendo términos: fundamentalismo, salafismo, sufismo, islamismo, wahabismo. Instituto Español de Estudios Estratégicos. España.

Mateos, Óscar (2011). Entre el «nuevo barbarismo» y la «maldición de los recursos»: características, narrativas y debates de los conflictos armados en África. Fundación Seminario de Investigación para la Paz. España.

Varela, Hilda (1985). Cultura y resistencia cultural: Una lectura política. Consejo Nacional de Fomento Educativo. México.

Westhues, Andreas (2019). Mujeres convertidas en bombas suicidas. Una aproximación a Boko Haram desde la violencia de género. Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. España.

Periódicos Digitales:

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Euronews (27/02/2021). Condena internacional por el secuestro de 317 niñas en Nigeria. Recuperado: https://es.euronews.com/2021/02/27/condena-internacional-por-el-secuestro-de-317-ninas-en-nigeria Consultado: 28/02/2021.

France 24 (28/02/2021) Nuevo secuestro masivo en Nigeria: 317 estudiantes fueron raptadas por hombres armados. Recuperado: https://www.france24.com/es/%C3%A1frica/20210226-nigeria-secuestro-masivo-ni%C3%B1as-hombres-armados Consultado: 27/02/2021.

BBC News Mundo (12/02/2018). “Era casarme o que me pusieran un cinturón con explosivos en la cadera»: el drama de las niñas que son convertidas a la fuerza en atacantes suicidas por Boko Haram. Recuperado: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42967226 Consultado: 27/02/2021.

EL PAIS (20/11/2014). “El reparto de África, sin africanos”. Recuperado: https://elpais.com/elpais/2014/11/26/africa_no_es_un_pais/1416985440_141698.html#:~:text=El%20avance%20imperial%20sobre%20%C3%81frica,no%20fue%20un%20hecho%20aislado. Consultado: 13/03/2021.

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Niñas robadas. Secuestradas por Boko Haram (2019). HBO Documentary Films. Recuperado: https://www.youtube.com/watch?v=3f7PnNN_xYg Consultado: 27/02/21.

Mujeres vendidas de Nigeria. Trata de personas y prostitución forzada. DW Documental (21/08/2020). Recuperado: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=Bj-fcvODs7g Consultado: 27/02/21.

¿Será Nigeria el estado fallido más importante de África? Oscar Vara (27/09/2020). Recuperado: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=NpDP4ctlqfQ&pbjreload=101 Consultado: 27/02/21.

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