denuncia , Descreídos , discriminación , libertades , noticias , sociedad Viernes, 13 octubre 2017

Conoce más del lobby evangélico en el censo que te preguntará por tu religión

Título original: No veo a dios en el censo

Escribe: Cristian García, miembro de la SSH

Este 22 de octubre se realizará el décimo segundo censo poblacional. Y como todo en este país, grupos religiosos han intervenido en el proceso para procurar que los resultados les den cierta ventaja política a través de la representación de la sociedad peruana. Los resultados del censo son la base de las políticas públicas para los próximos años, de manera que la visibilización o el posicionamiento de ciertos grupos será importante.

La Iglesia católica sigue contando con influencia cultural sobre los peruanos, y en particular con el adoctrinamiento temprano que realiza a través del curso de religión en los colegios. Pero este censo tiene, como lo tuvo el censo anterior, la intervención de las iglesias evangélicas en su ejecución.

En mayo de este año, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), responsable del censo, firmó un acuerdo con la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (UNICEP), en virtud del cual habrá apoyo interinstitucional. Por su lado, las iglesias evangélicas colaborarán con la recolección de datos en ciertas zonas del país. No sé cuánto debería preocuparse la comunidad LGTBI por la imparcialidad del proceso en este momento, pero dada la abierta animadversión de estas iglesias hacia su comunidad y sus derechos, personalmente me preocuparía.

Por otro lado, el INEI informó que las iglesias evangélicas tendrán acceso a la información del censo. Esto es extraño, pues la información del censo debería estar a disposición de todos los peruanos. Y si lo está, ¿por qué se establecería como parte del acuerdo? Sospechoso, ¿no?

Sin embargo, lo que me impulsa a escribir este artículo como miembro de la comunidad atea de este país, es la específica y obvia intervención en el diseño de la pregunta número 26 de la cédula censal. La pregunta sobre religiosidad.

¿Qué dice la pregunta 26?

Pregunta 26 - Censo 2017

Pregunta 26 – Censo 2017

Literalmente, la pregunta dice: “¿Cuál es su religión?”. Y aunque la pregunta parece inocua, el truco de su diseño está en las opciones y las implicancias.

En este país, el poder y la extensión de la Iglesia católica son innegables, de manera que no es de sorprender que sea la primera opción entre las respuestas. Ante la abrumadora mayoría que obtiene siempre el catolicismo, tiene sentido su posición primaria. En el último censo de este tipo en 2007, más del 81 % de los peruanos se identificó como católico.

La segunda opción de este año es “evangélico”, un cambio probablemente promovido por los nuevos socios evangélicos del INEI. Recordemos que en 2007, la segunda opción fue “cristiano/evangélico”, y obtuvo poco más del 12 %, un número notable para este país pero que incluía a todas las iglesias protestantes, no sólo a las evangélicas. Luteranos, ortodoxos, calvinistas, adventistas, anglicanos, bautistas, mormones, testigos de Jehová y otros incluidos en esa cifra ese año, ahora tendrán que reconocerse como evangélicos o someterse a desaparecer en el cajón de sastre que es la opción 3.

La opción 3, como en 2007, es “otra” y permite incluir el nombre de la religión con la que se identifique el censado. Pero esta opción, aunque ya incluía en 2007 a judíos, musulmanes y cultos nativos (¡un grupo claramente diverso!) probablemente incluya cristianos no evangélicos, lo cual la hará aun más inútil. En especial si no se decide desagregar en detalle todas las entradas englobadas como “otras” (como, según vemos, se hizo con el censo de 2007).

Resultados 2007

Resultados 2007: la opción 2 era más inclusiva con todas las confesiones cristianas aparte de la católica, y la opción 3 (otras religiones) se presentaba sin desglose. Plantear un habeas data o solicitar de alguna manera la entrega por parte del INEI de los resultados desglosados tampoco parece práctico, pues la filiación religiosa está considerada dentro de los datos sensibles y sujetos a privacidad. Ante ello, prevalecería la discrecionalidad del INEI para aplicar el secreto estadístico consignado en su propia ley orgánica.

La opción 4 es “ninguna”. Está pensada para aquellos peruanos que no pertenecemos a ninguna agrupación religiosa. Pero no es lo mismo no creer en la existencia de un dios y no tener una religión establecida. Los deístas, por ejemplo, creen en un dios, pero no poseen una religión. Existen grupos cristianos que se niegan a reconocerse como religión, pues pregonan tener una relación personal con su dios. Entonces, esta es una pregunta que por diseño desconoce la existencia de los ateos, pues no versa sobre la creencia, sino sobre el culto.

Como podemos ver, las opciones que nos brinda el censo no permitirán de manera precisa la identificación de comunidades “religiosas” pequeñas, como si al Estado le bastara con conocer cuántos católicos hay, y a los evangélicos sólo les interesara saber cuánto van minando la base católica.

¿Y qué marcamos entonces los ateos?

Los últimos días surgió un debate en el interior de la Sociedad Secular Humanista del Perú (SSH) sobre la opción más correcta y práctica para un ateo al responder la pregunta 26 del censo. Desde el punto de vista semántico, es claro que la opción 4 es la correcta, pero hay algunos argumentos interesantes que podríamos analizar.

Algunos ateos plantean la posibilidad de marcar la opción 3 (“otra”) y aprovechar el espacio para identificarse como ateo. Y esto tendría una ventaja, pero tal vez no tanta como se imaginan. Es cierto que el INEI recibirá un dato preciso de cuánta gente pondrá “ateo” en la cédula y podrá establecerse una cifra que visibilice a la comunidad. Eso sería genial, pero la realidad es que no va a suceder.

Como dijimos arriba, la respuesta número 3 corre el riesgo siempre, pero más aún en este censo, de volverse un cajón de sastre y la comunidad atea quedaría sumergida como el grupo más pequeño de los grupos pequeños. La lectura de los datos nunca anuncia en televisión cada uno de los grupos dentro de la categoría otros, y más bien nuestros datos pasarían a engrosar la cifra de los religiosos del país, que se obtiene al sumar las tres primeras opciones.

Es más, la comunidad atea no cuenta ni siquiera con un nombre en común y podría verse aún más dividida entre los que escribieron ateo, los que pusieron librepensador, quienes pusieron secular y quienes tenemos mala ortografía o caligrafía.

Alguien mencionó no estar dispuesto a negar su ateísmo u ocultarlo, y compartimos ese sentimiento. Pero como dijimos arriba, la pregunta 26 no trata sobre la creencia positiva o negativa en un dios: trata sobre la pertenencia a algún culto especifico, y ningún ateo tiene uno. Las instructivas del propio INEI para rellenar en esa tercera opción las palabras “ateo” o “agnóstico” revelan un desconocimiento de conceptos elementales. Como si no entendiera su propia pregunta. Porque el ateísmo será religión cuando la calvicie sea un color de cabello.

Tremendo despropósito conceptual por parte del INEI. Ateísmo y agnosticismo no son religiones ni se refieren a culto alguno, sino a las creencias. Pero la pregunta 26 indaga por religión, no por creencias.

Tremendo despropósito conceptual por parte del INEI. Ateísmo y agnosticismo no son religiones ni se refieren a culto alguno, sino a las creencias. Pero la pregunta 26 indaga por religión, no por creencias.

Por ello, desde el lado práctico, es más fácil promover que marquemos “ninguna” no sólo los ateos, sino también los agnósticos y los católicos culturales, que ponernos de acuerdo en diez días sobre qué responder con la esperanza de visibilizarnos frente a nadie y alienando a otros grupos con los que podríamos aliarnos para aumentar los números de los no religiosos.

Fortalecer la base de lo que en otros países se conoce como el “non” (los no religiosos) puede ser muy importante para nosotros los ateos, pues no sólo puede significar un grupo más grande en la lucha por diferentes causas, sino que es un grupo que los ateos, con un poco de trabajo, podrían liderar. Cosa que no va a pasar jamás entre los grupos religiosos agrupados en “otros”.

Conclusión

La pregunta 26 es un galimatías invisibilizador de la descreencia. Ante ese panorama desfavorable, hagamos lo más conveniente con las posibilidades que nos brinda el INEI: respondamos “ninguna” y promovámoslo entre agnósticos y católicos culturales. Continuemos con el activismo para que en un futuro censo el número de ateos sea reconocido, pero hoy mandemos un mensaje más contundente y asumamos el liderazgo de los no religiosos.

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